gallery/Logo whatsapp-ts1615822833.png

Si no me entiendes, no te entiendo y al revés

 

Siempre me gustó mucho esta frase del tema “Mi Peter Punk” de Alejandro Sanz. ¡Dice tanto en tan pocas palabras! “Si no me entiendes, no te entiendo y al revés”. ¿Cuántas veces te pasó? No hace falta que las cuentes; seguramente son muchas más que las que pueden caber en una mano. 

 

No importa el ámbito, los ruidos en la comunicación están presentes en todos: en el laboral, personal, profesional y hasta en los de ocio. En los vínculos estables y en los efímeros. A veces no logramos entendernos con personas de nuestro círculo más íntimo y otras, con quienes interactuamos apenas unos minutos para realizar algún trámite. ¡A todos y todas nos pasa! Tengo una gran amiga que, casi como muletilla, cada vez que quiere decir algo empieza su oración con: “yo no lo digo tan lindo como vos, pero…”. Y yo me río porque, si bien puede ser cierto que hay quienes hablan más florido que otros, lo importante para tener una comunicación asertiva no es usar palabras bonitas sino ser claros. Y antes de que asegures: “¡pero si yo soy una persona clara!”, te invito a pensar.

 

  • ¿Qué es hablar claro?

  • ¿Será lo mismo para todas las personas?

  • ¿Cuántas interpretaciones puede haber de un mismo hecho?

Durante los primeros años de escuela, nos enseñaron un modelo de comunicación que podríamos calificar como lineal, en el que un emisor envía un mensaje, a través de un canal, y este es recibido por un receptor pasivo. A eso, luego, le sumaron lo que se conoce como “ruidos”. Es decir, aquello que podía justificar, de algún modo, que ese mensaje no fuera tan lineal y llegara algo distorsionado a cómo fue emitido, con un receptor ya más activo. 

 

La discusión acerca de la linealidad, objetividad y subjetividad en torno a la comunicación es ya un clásico sobre el que se ha escrito muchísimo. En “De la hermenéutica en las Ciencias Sociales a la hermenéutica de las Ciencias Sociales”, Agnes Heller plantea la teoría del núcleo y el anillo para hacer un análisis profundo sobre el campo de las ciencias sociales, pero sus conceptos son aplicables también a la comunicación diaria. En palabras sencillas, y haciendo un paralelismo con la vida cotidiana, el núcleo sería el hecho (¿la verdad objetiva?), mientras que el anillo está compuesto por las diferentes subjetividades o interpretaciones. Para explicarlo con un ejemplo claro, si dos autos chocan en una intersección, estamos hablando de un hecho puntual: el choque. Ese sería el núcleo, la verdad indiscutible, pues hubo un choque. El anillo estará conformado por las varias interpretaciones de ese mismo hecho, que dependerán de muchísimos factores entre los que se encuentran desde la ubicación en la que está cada uno de los testigos hasta sus propios juicios. Así, quien está en la misma esquina del choque probablemente tiene un relato de los hechos diferente a quien lo vio desde el balcón del séptimo piso o desde la vereda de enfrente. 

 

Todas las personas hablamos, opinamos, interpelamos y somos interpeladas desde la posición en la que nos encontramos en ese anillo, sin excepción. Esto quiere decir que, incluso despojándonos (¿se puede acaso?) de cualquier tipo de subjetividad, de juicio, de opinión, no podemos más que ofrecer una versión, verosímil tal vez, de lo que está sucediendo, pero que puede ser diferente al relato -igual de verosímil- de alguien más que estaba en otra ubicación de ese mismo anillo. 

 

Cuando olvidamos esto -sin mencionar la diferencia en valores, experiencias de vida o expectativas, que hacen que también tengamos versiones diferentes de un mismo hecho-, y nos quedamos encerrados en la verdad de cada uno, la comunicación se dificulta. Por lo general, además, nos enojamos con el otro, le sumamos intenciones que muchas veces no tiene, y sacamos conclusiones que pueden sonar muy lógicas desde nuestra ubicación en ese anillo, pero que no sonarían tan contundentes desde otra posición. En Coaching solemos hablar del “puntito” para hacer referencia a ese lugar desde el cual vemos e interpretamos la vida. Todos estamos en un puntito y (nos) hablamos desde ahí.

 

En el libro “El Ejecutivo Eficaz” (1967), Peter Drucker asegura que el 60% de los problemas empresariales son consecuencia de una mala comunicación. No tengo estadísticas de la cantidad de inconvenientes que trae en el día a día, fuera del ámbito profesional, pero sin miedo a equivocarme podría arriesgar que más del 90% de las discusiones, malentendidos, enojos y angustias son causados por el mismo problema. 

 

Entendernos debería ser mucho más sencillo. ¡Qué bien suena, ¿cierto?! Claro que para eso hay que poner en práctica algunas cosas. Entre ellas:

 

  • Recordar que cada quien ve, escucha e interpreta desde su propia ubicación. Y nunca mi puesto es el mismo que el del otro. En un recital, podemos estar sentados uno al lado del otro, pero siempre habrá uno de los dos que tenga mejor visión, que esté un poco más cerca o que tenga a un espectador de dos metros delante que le tape el escenario. Ser amable con lo que ve el otro, al igual que serlo con lo que ve uno mismo, es un buen comienzo de entendimiento. Reconocer que mi relato puede ser tan verosímil como el de un otro porque ambos lo hemos experimentado desde diferentes puntos abre posibilidades de conversación, de negociación. ¿Desde dónde estoy mirando yo esta situación y desde dónde está mirando el otro? Incluso, preguntárselo puede ser una excelente idea que ayuda a despejar dudas. 

  • Así como hay muchas cosas que sabemos, hay muchas más que no. Y en ese paquete entran tanto las que sabemos que no sabemos, como las que no sabemos que no sabemos. ¿Suena a trabalenguas? Volviendo al ejemplo del recital, podemos afirmar que sabemos lo que vimos. También podemos afirmar que no sabemos lo que el otro vio (lo que sabemos que no sabemos). Pero más allá de esto, hay un sinfín de cosas que pudieron estar pasando, por ejemplo, en otro sector del estadio al que no teníamos ningún tipo de acceso ni visual ni auditivo, y que hizo que otro asistente viera un recital totalmente diferente al que vimos nosotros (lo que no sabemos que no sabemos). No perder de vista que es mucho más lo que no sabemos que lo que sí sabemos nos permite pararnos en una posición de aprendizaje y de mayor entendimiento, así como de negociación. El “no sé” abre puertas. 

  • Por último, tanto a nivel personal como a nivel organizacional, y teniendo en cuenta los puntos anteriores, a la hora de entablar una conversación es recomendable ser claros, específicos. Muchas veces creemos que somos claros, pues lo estamos siendo para nosotros mismos, pero probablemente no lo estemos siendo para los demás. Entonces, para no seguir cayendo en el “si no me entiendes, no te entiendo y al revés”, es bueno hacer un chequeo de aquello que precisamos que quede muy bien definido y entendido en la conversación: ¿cuáles son tus necesidades al hacer un pedido u oferta? Saber qué precisás, te permitirá definir tus expectativas ¡y comunicarlas al detalle! Por ejemplo, si el objetivo es que un trabajo se haga de cierta manera y sea entregado rápidamente, es recomendable pedirlo sin grises. “Te pido que me hagas este trabajo de esta manera puntual (detallar cómo) y me lo envíes a mi casilla de correo para mañana a las 9, en un documento de word, terminado y listo para ser enviado al cliente, por favor”. Muchas veces hay quienes evitan solicitar las cosas de este modo porque sienten que están siendo inflexibles, pero en realidad están abriendo la posibilidad a que el otro le avise con tiempo si podrá o no cumplir con sus expectativas, a buscar un plan B o a renegociar ciertas pautas.

 

¿Te animas a implementar estos 3 tips para mejorar tu comunicación?

E-mail  
  

Mis servicios

Modalidad presencial y/o online

MODELO 4C

Mejora la comunicación de tu empresa

Clientes felices

¡Sigamos en contacto!

Cursos, talleres y conversatorios para reflexionar(nos), motivar(nos) y encontrar nuestra mejor versión. Abierto a todas las personas que deseen escucharse, pensarse y (re)descubrirse. En cada encuentro tratamos diferentes temáticas, destinadas a potenciarnos.

A través de la conversación constructiva, descubriremos tu estado deseado, y viajaremos hacia él, partiendo de tu presente. Será un camino de transformación, que te permitirá plantearte nuevos objetivos y descubrir tus herramientas internas para alcanzarlos.  

Destinado a profesionales y líderes que buscan herramientas para llevar a sus empresas o carreras a un nuevo nivel. Trabajaremos en el descubrimiento de recursos propios, que les permitirán reforzar su confianza, así como vincularse con éxito con sus equipos y clientes. 

Encuentros

Una propuesta de desarrollo propio, que permite unir y combinar lo mejor del Coaching con etapas de consultoría. De este modo, hacemos un viaje para detectar los dolores en la comunicación de las organizaciones y así co-crear una solución acorde a cada compañía. Durante las diferentes instancias, utilizamos técnicas de coaching individual, grupal, Programación Neurolingüística, Neuro Oratoria y consultoría tradicional.